El
movimiento peronista marcó un antes y un después en la política argentina.
Mucho se ha escrito y se ha dicho sobre Perón y su clase obrera, pero aun se
puede escribir más. ¿Cómo fue que los sin voz lograron gritar?
¿Cómo fue que el peronismo logro ser lo que
fue? ¿Qué se podría decir de todo lo que sucedió durante esos años? ¿Cómo fue
que un líder político calo tan hondo en la sociedad, al punto tal de
convertirse en un elemento primordial que construía la identidad? En principio
es pertinente analizar cómo se gesto la base de apoyo protagonista del
movimiento.
Dado que la crisis del ’30 dejo al granero del
mundo sin compradores, los trabajadores rurales debieron migrar a las ciudades
en busca de otra salida laboral. De esta manera nació incipientemente la base
de apoyo que va a tener el General Juan Domingo Perón. Con una Argentina llena de desamparados el
futuro líder encontró el contexto ideal para su obra.
Por eso, de a poco y desde su lugar de
militar, Perón comienza a interesarse por aquella clase obrera apartada,
alejada de los intereses políticos del momento. Con esto, el General logra
incomodar fuertemente a los grupos de poder, quienes comenzaron a tener miedo
por la figura y el protagonismo que comenzó a robarles poco a poco.
Entonces, el gobierno defacto de Ramirez, no
tuvo mejor idea que detener a Perón con el objetivo de correrlo del foco
social; pero lejos de lograr su meta, lo único que lograron fue que aquellos
parias que encontraron en su voz un apoyo, salieran masivamente a pedir por su
liberación.
Entonces, llega así el 17 de Octubre de 1945,
posteriormente llamado “Día de la lealtad Peronista”, donde en diversos
sectores del país se reunieron aquellos obreros que encontraron asilo bajo el
ala del líder y pidieron a gritos su liberación. Vaya que molestaba el General
y con dicha movilización temor pasó a ser el segundo nombre de los opositores.
Ahora bien, Daniel James en su apartado
titulado “17 y 18 de Octubre de 1945: El peronismo, la protesta de masas y la
clase obrera argentina” nos acerca a la otra cara de la movilización, donde no
solo fue una masa de obreros pidiendo por su líder, sino que también hubo
disturbios, robos y apedreadas a los focos conocidos como antiperonistas
(universidades, clubes de futbol, joyerías, etc).
De esta manera se logra gestar lo que luego va
a ser casi como un fanatismo. Aquellos obreros que pedían por su líder, lo
seguían ciegamente y eran capaces de todo por él. A demás, cabe remarcar que
cuando Perón logra asumir al gobierno, por una amplia mayoría, se comienza a
profundizar la idea de “ellos” (los olicargas) y “nosotros” (los trabajadores).
Como dijo en su discurso del cinco por uno, “cuando uno de los nuestros
caiga, caerán cinco de los
de ellos”.
El peronismo logra así traspasar los niveles
de la “identidad política” y pasa a ser la identidad propiamente dicha. Eras
obrero y eras peronista. Los “sin voz” pasaron a conformar el movimiento
peronista. Lejos quedo la simple identificación política con el líder, Perón se
adentro en la vida de los ciudadanos y a su vez, fueron ellos quienes le dieron
el poder que él busco.
“El nacimiento de Perón como figura nacional
estaba ligado, por lo tanto, a la intervención de los trabajadores, y en cierto
sentido él carecía de historia antes de esa fecha. Los obreros, que lo habían
rescatado, fueron también quienes reafirmaron su concepción de justicia social”
Daniel James. “17 y 18 de Octubre de 1945: El
peronismo, la protesta de masas y la clase obrera argentina”
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